7ª etapa. O Cebreiro-Triacastela. Bitácora.

21 de agosto de 2.004: O Cebreiro-Triacastela. 21 kms.

Hoy no hemos madrugado. La subida a O Cebreiro fue dura y hemos decidido descansar. Esta noche Rosa ha pasado frío y ha dormido dentro del saco. Supongo que desopués de tanta agua y tanto cansancio, no pudo entrar en calor. Pero nos hemos levantado a las 7:45 h totalmente recuperados. Hemos desayunado en la habitación y hemos salido a las 8:30 h. Ha salido una mañana despejada pero fría. Nos separan 21 kms de subidas y bajadas durante todo el Camino, los típicos “toboganes gallegos”, de los que ya habíamos oído hablar, los “rompepiernas”.

Ray saliendo de O Cebreiro

Empezamos con una subidita y a unos 3 kms. llegamos a Liñares. Subimos por asfalto hasta el Alto de San Roque, a 1.270 m. de altitud., con la estatua del peregrino del escultor Acuña, donde nos hemos hecho unas fotos. La rodilla izquierda me está matando. Me pongo la rodillera y me tomo un Voltarén. Tarda tiempo en hacer efecto y cada vez me duele más la rodilla.

El Camino se hace más ameno gracias a los mojones que aparecen cada 500 m. El siguiente pueblo, Hospital. Pasado éste, un camino nos lleva hasta Pandornelo, pequeño pueblo de pizarra como todos los de esta zona. Pasamos un caserío y una cuesta desemboca en el segundo alto del día, el Alto do Poio (1.335 m.), el más alto del Camino en Galicia.
Seguimos hasta la aldea de Fuenfría. Como a un km. aparece el cartel del Concello de Triacastela. En Viduedo sellamos la credencial y paramos a descansar un rato y a comer cuando hemos recorrido unos 15 kms. A partir de aquí las vistas son impresionantes. Pasamos por Filloval, por As Pasantes. Sólo qqueda un agradable paseo hasta entrar en Triacastela. Nos tiramos en el prao del albergue sobre una de las capas que compramos ayer.

No hay sitio en el albergue, ¡para variar!. Buscamos habitación. Nos duchamos, hacemos la colada, descansamos un rato y vamos a escuchar la Misa del Peregrino. Otra misa preciosa. El párroco, Augusto, nos ha invitado a todos a acercarnos más al altar. Las lecturas las ha “recitado” una chica. Y digo recitado porque las ha dicho de memoria, sin leer la Biblia. Nos ha dejado alucinados. Ha sido una misa muy entrañable, una de las más bonitas de las que hemos podido participar. Nos da la absolución y con ello, como dijo él, nos quitamos un gran peso de las mochilas. La recordaremos siempre por su fuerza, su gran fuerza. Rezamos por nuestras hijas. Las echamos mucho de menos. Me he prometido ayudar a Sara con sus estudios.

Santiago está a 130 kms. Van pasando los días y los kms. Me da pena porque está siendo una experiencia muy bonita, el único “pero” es la distancia que nos separa de Sara y Aurora.

Al día siguiente…
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