13ª etapa. Monte de Gozo-Santiago de Compostela. Bitácora.

27 de agosto de 2004. Monte do Gozo-Santiago de Compostela. 4,5 kms

Desayunamos en la Cafetería Galicia. El desayuno está incluido en el precio de la habitación. Nos cogemos unos pequeños bocatas para media mañana y nos colocamos las mochilas dispuestos a llegar a Santiago y no lo antes posible porque nos da mucha pena que esto se acabe. Bajamos muy despacio hasta Santiago y vamos haciendo fotos en casi cada rincón: En el cartel de Santiago, en el monumento al templario peregrino, al último mojón del Camino, a la Puerta do Camino y…¡allí está!, al fondo vemos la Catedral. Esto se acaba. Todo llega. Ultreia et suseia.

 

Al entrar en la Plaza del Obradoiro nos encontramos con la pareja de italianos y nos fundimos en un caluroso abrazo. Realmente su peregrinación era por algo importante. Llevan 31 días andando porque tienen una hija enferma y quieren pedirle al Santo que les ayude. Seguro que así será porque ellos han pasado mucho como para que no se cumpla su deseo. Nos vamos a por nuestra Compostela antes de oir la Misa del Peregrino. La cola da la vuelta y sube hasta arriba. Nos cuesta estar parados después de tantos días caminando y se nos cansan las piernas. Esperamos casi dos horas hasta que conseguimos nuestra Compostela y nos vamos volando a Misa. Es lo que tiene peregrinar en Año Santo.”Desde León, por el Camino Francés, ?  peregrinos de Madrid”. Ahí estamos incluidos nosotros. Y para terminar el botafumeiro baila al son de los flashes de las cámaras ante la mirada atónita de los peregrinos que lo seguimos con las bocas abiertas y agachando la cabeza cuando se acerca.

 

No se puede describir la cantidad de sensaciones, de recuerdos que en estos momentos pasan por nuestras cabezas. Los ojos se nos humedecen. Nos miramos y sonreímos. Nuestra primera peregrinación toca a su fin.

Después de la misa nos vamos a tomar una cerveza. Ya se, parece que bebemos mucha cerveza, pero es que somos de Madrid y en Madrid lo de las cañas es una tradición. Estamos sentados y vemos a nuestro amigo Anasta. Se sienta con nosotros y compartimos otro de esos buenos momentos. Y nos repite: “Recordad: el Camino, engancha”. Ja,. ja. ja. ja. No creo que nos veamos en otra como esta.. Hemos sufrido físicamente mucho, nos han dolido los pies, las rodillas, el cuello, el alma; nos han dolido hasta los pelos.

Pero amigos, realmente “EL CAMINO ENGANCHA”

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