4ª etapa. Ponte Ferreira-Arzúa. Bitácora.

27 de Agosto de 2.007: Ponte Ferreira-Arzúa. 39 kms.

Salimos de Casa da Ponte alrededor de las 9:00 y hay bastante niebla. Pero recordamos el refrán “mañanita de niebla, tarde de paseo” y nos animamos. Hoy nos espera una etapa bastante dura y sobretodo larga, pero con paradita en Casa Ezequiel, en Melide, con su pulpo y su vino, seguro que se nos va a hacer bastante menos dura.

La mañana fresquita nos ayuda a caminar a buen paso en los primeros kilómetros y llegamos a Melide a las 14:00 h. El sol aprieta bastante. No sé qué temperatura hará pero hace bastante calor. Cruzar Melide desde el Primitivo hasta Casa Ezequiel supone hacer unos dos kilómetros más de ida y luego de vuelta por lo que esta etapa se nos va un poco. Hacemos nuestra paradita para tomar el pulpo y el vino. Casa Ezequiel está hasta arriba de gente, Detrás de nosotros hay un montón de escandalosos gritando y cantando. Terminamos de comer y con ese puntito que da el vino, seguimos, más contentos que unas castañuelas, nuestro peregrinar hasta Arzúa.

Rosa en Casa Ezequiel. Un alto en el Camino.

En el puente, nada más salir de Melide, nos encontramos con Pep, aunque a Rosa le ha dado por llamarlo Pepo. Hace el camino solo, en bici, es aproximadamente de nuestra edad, Vive y trabaja en Barcelona aunque nació en Lleida, es profesor de Instituto y, como nosotros, padre de una niña adolescente. Charlamos un rato con él y le aconsejamos que se quede en el albergue de Ribadixo que es uno de los lujos del Camino (si hay sitito).

Hace mucho, mucho calor y nos empieza a costar andar. Cuando por fin llegamos a Ribadixo nos metemos en el río y nos quedamos como una hora y media descansando, tirados en el césped. No tenemos prisa, Arzúa está a tan sólo 3 kms. Encontramos a Pep que ya se ha alojado. Le ha gustado muchísimo el albergue, como a todo el mundo que para aquí. Otro 10 del Camino.

Llegamos a la Pensión do Peregrino a las 20:00, después de estar todo el día andando, pero para disfrutar del Camino no hay que tener prisa, merece la pena parar a disfrutar cuando te apetece y si haces el Camino en verano, sobretodo si pasas por el Francés, a veces supone tener que renunciar a dormir en un albergue y reservar una habitación. Cada uno elige su manera de hacerlo, nosotros nos hemos decantado por ésta, aunque sale más cara, te aseguras dormir todas las noches en una cama. La pensión está muy bien, muy limpia y cómoda. Doble con baño, 30 euros. Cenamos en la pensión por 8 euros el menú. Todo riquísimo. Recomendable. Al final, haciendo cuentas, hemos hecho una etapa de casi 40 km. A Rosa le han salido dos pequeñas ampollas y ha llegado con el tobillo un poco resentido de ir pisando mal. Pero ya sólo queda una etapa.

Al día siguiente…
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