5ª etapa. Ponferrada-Villafranca del Bierzo. Bitácota

19 de agosto de 2.004: Ponferrada-Villafranca del Bierzo. 23,5 kms

Hoy es el cumpleaños de Pablo (el padre de Rosa). ¡Felicidades a tí también!. Anoche decidimos que íbamos a dormir hasta que nos despertásemos, sin prisa, bastante largo había sido el día anterior. Salimos de Ponferrada casi a las 10:00 h. Algunos pensaréis que estas no son horas para que empiece a andar un peregrino. Pero creo que ya os hemos dicho que nosotros queremos disfrutar de este, nuestro primer Camino, y con prisa, poco se puede disfrutar.

Tengo un fuerte dolor en el empeine izquierdo y en la rodilla, pero con esto de los dolores he aprendido que la mayoría de ellos desaparecen en cuanto llevas una media hora andando, así que no me preocupa, me pongo las rodilleras en los tobillos, preparadas para  cuando me empiecen a molestar mis maltrechas rodillas.

La salida de Ponferrada nos resulta larguísima. El primer pueblo que nos encontramos es Columbrianos. Seguimos atravesando pueblos en los que se mezcla el sabor antiguo con las construcciones más modernas que los afean.

 

 

Cacabelos merece mención aparte. Paramos a comer en su albergue que está fenomenal. Es un complejo de dormitorios dobles, prefabricados, al lado de la iglesia, con un patio grandísimo, duchas, lavandería. Muy bien organizado. Nos sellan la credencial y decidimos quedarnos aquí a comer y descansar un ratillo antes de seguir el último tramo de hoy hasta Villafranca.

Se acaban los caminos. Un andadero al borde de la antigua N-VI nos lleva hasta Pieros. Dejamos la aldea y tomamos unas pistas agrícolas que nos adentran en Villafranca del Bierzo. Sellamos en el albergue que queda a la derecha del Camino y seguimos hasta la Iglesia de Santiago,, de estilo románico lombardo,  con su famosa Puerta del Perdón, donde  gracias a un privilegio del papa Calixto III, se concedían a los peregrinos enfermos las mismas gracias que  en la Catedral de Santiago.

 

 

La jornada ha resultado más dura de lo que en un principio esperábamos, quizás por el cansancio acumulado de ayer. Nos duelen mucho las piernas y los pies y a mí las rodillas no se si me dejarán continuar mañana. Ahora lo veo muy negro, espero que mañana, después de un buen descanso, todo vaya mejor. A Rosa la sigo viendo muy fuerte.

Buscamos la Colegiata de San Nicolás donde hemos encontrado una habitación. Si quieres hacer el Camino en agosto y año Santo, y sin prisas, lo mejor es reservar habitación en algún sitio por si te encuentras los albergues llenos. Es un monasterio que tiene habitaciones y a los peregrinos nos hacen un pequeño descuento, aún así sale bastante caro dormir.

Salimos a dar un paseo y buscar algún sitio para cenar. En la plaza nos encontramos con Anasta, el primer peregrino con el que tuvimos contacto. Anasta es de Madrid y cogió el mismo tren a León que nosotros. Lo vimos en el tren, con su mochila y su bastón. Entonces nos miramos como compartiendo un destino común. Charlamos con él, nos tomamos una cerveza. Él tiene algunas ampollas en los pies y va a quedarse un día reponiéndose o andando unos pocos kms. Ya los irá recuperando después.

Le dejamos y nos vamos a  verla Iglesia de San Francisco, el castillo, la Calle de las Aguas y nos vamos a cenar al Mesón don Nacho.

 

 

Echamos mucho de menos a nuestras hijas. ¡Cuánto nos hubiera gustado que pudieran haber participado de esta experiencia en la que dejas atrás muchas cosas, tantas como pasos das en el Camino, pero cada día  aparecen otras nuevas que dan sentido a lo que nos queda por andar, por vivir!. A lo mejor algún día se animan y nos acompañan.

El Camino es el devenir de la vida, llena de trampas, de peligros, de cansancio, de tentaciones, de polvo, de agua fresquita, de paisajes inolvidables, de sensaciones, de olores, de ausencias,…

Mañana madrugaremos porque la etapa es muy dura, pero por fin entraremos en Galicia y sólo nos quedarán unos 150 kms.

Al día siguiente…
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