18ª Etapa. Villafranca del Bierzo-A Lagua do Castela

31 de julio de 2016. Villafranca del Bierzo-A Lagua do Castela

Ayer confirmamos la reserva en el albergue La Escuela de A Lagua. Cebreiro va a estar a tope de gente y seguro que no llegamos al albergue y pagar lo que piden en los alojamientos es una pasada.

Ha sonado el despertador a las 5:00 h pero ya estaba despierta desde hacía un ratillo. No mucho. A pesar del calor, hemos dormido bien. Cogemos las mochilas y como los coreanos aún duermen, bajamos con todos los trastos a la cocina. Nos arreglamos y desayunamos tranquilamente. Ayer puse a cargar el teléfono pero parece ser que al meter mi hermana su cargador el mío se ha movido y no ha cargado nada.

A las 5:45h salimos del albergue. Aún es de noche. Pero se ve perfectamente porque están encendidas las farolas, por lo menos hasta que no salgamos de Villafranca no va a hacer falta encender el frontal, aún así lo llevo puesto. Bajamos de frente, por la C/Agua y seguimos las conchas hasta la iglesia de La Asunción. Hace una temperatura estupenda, demasiado buena para estas horas. Vamos en manga corta y no tenemos ni gota de frío. No nos hemos cruzado con  peregrinos. Hemos decidido seguir el trazado histórico y no el de la montaña, marcado por Jato para evitar la carretera, porque de noche casi es mejor seguir por el andadero que aventurarse por un paisaje que ni siquiera vamos a poder disfrutar. Además, tener el río cerca nos refrescará un poco, creo. Seguimos sin ver peregrinos. Da la sensación de que hemos madrugado mucho. Prácticamente sin darnos cuenta hemos llegado a Pereje. Aquí si que hay peregrinos saliendo del albergue. Se escucha mucho italiano. Al salir del pueblo hay un área de descanso. Seguimos con la misma monotonía  y, como una hora después llegamos al cruce de Trabadelo.

El tramo desde la carretera hasta el pueblo a estas horas de la mañana es precioso. Como no hace calor, estamos disfrutando un montón.  Seguimos por un camino asfaltado, en llano, sin desnivel. Paro en los albergues que veo abiertos para hacer fotos para el álbum de Ray. Nos vamos cruzando con un matrimonio que llevan a un niño de unos cuatro años en un carrito como los que se llevan con la  bici. En A Portela nos hacemos la foto típica con el peregrino. Por fin dejamos la carretera en Ambasmestas.

Llegamos a Vega de Valcárce y bajamos a la Panadería Cerezales a comprar una empanada, que aquí las hacen riquísimas, y un trozo de bizcocho para desayunar.  Pasamos por Sarracín y enseguida Ruitelán. Seguimos por la carretera hasta cruzar el río Das Damas por el puente romano. Nos paramos en el área de descanso que hay a la derecha y aprovechamos para meter los pies en la canaleta un buen rato. Aunque el agua está muy fría, se agradece para nuestros cansados pies.

Tras este descanso nos levantamos dispuestas a enfrentarnos a este duro tramo. Ya sabemos que, como nos dijo Joaquín allá por el 2004, «en Herrerías empieza el infierno». De todas formas, no es tan dura como siempre lo venden. Es como si quisieran hacer de esta etapa, la «etapa reina» del Camino. Al principio la subida es suave. Desde Herrerías, sale un grupo de domingueros a pasear. Poco a poco la carretera comienza a coger desnivel y lo mejor es mirar al suelo y tirar para arriba. A la izquierda sale el camino para los peregrinos a pie, las bicis tienen que seguir por la carretera. Recuerdo perfectamente cada tramo de esta subida, sobre todo cuando subí por aquí con mi bici a cuestas en el 2006. Sólo hay que concienciarse del tramo y ya.

Hoy nos hemos cruzado con muchos peregrinos que ya nos resultan familiares. Nos hemos cruzado varias veces con Yadira. La italiana se ha quedado en Villafranca con una flebitis descansando unos días. Llegamos a La Faba y paramos a tomarnos una cerveza en un bar que hay al final. Uno de esos establecimientos hippies que están proliferando en el Camino. Allí está Yadira tomándose un zumo. Nosotras nos quedamos en la terraza. Aparece una peregrina, Bego, de Bilbao, que sube como una moto. Y una pareja de Valencia  de mediana edad, él lleva los pies mal y no saben si van a tener que dejar aquí el Camino. Sacamos nuestra empanada y nos la tomamos acompañando a un par de latas de Estrella. Seguimos hasta A Lagua, final de nuestra etapa de hoy. Las últimas rampas son algo más suaves que las anteriores. Al final del pueblo, a la derecha está el albergue La Escuela. Está fenomenal. Hace bastante calor y no hay quien aguante al sol.

Coincidimos con una pareja de Alcobendas, David y Carol, dos chicos muy majos con los que enseguida entablamos conversación. Carol está un poco fastidiada con una jaqueca. Ana Belén le da un potingue en el cuello, un masaje y mejora un montón. Se echa un rato en la cama y cuando se levanta está como nueva.

Alrededor de las 18:00 h pasa Charo y familia. Son los peregrinos con los que coincidimos en el albergue de Ponferrada. Una mami con sus dos peques que salieron hace cuatro años de Roncesvalles dispuestos a llegar a Santiago este año. Los críos son una pasada. Pero Santi, es…..¡me encanta¡ Siempre se les ve contentos a pesar de lo duro del Camino. Son super-peregrinos, cada uno va con su mochila a la chepa como todos nosotros. Quieren llegar a O Cebreiro para dormir allí.

A las 19:30 h aparecen la otra pareja con la que coincidimos en Ponferrada, Leticia e Irene, dos chavalas de unos veinte años. Nos preguntan por el albergue y les decimos que está genial. Deciden quedarse aquí porque acaban de decirnos que en O Cebreiro ya no queda nada. También se han quedado dos ciclistas que son padre e hijo, y un «inglés» que, probablemente sea alemán o belga o yo que sé, pero que a partir de hoy será «el inglesito». También se quedan otra pareja con un perro que durmió en Alea.

A las 20:30 h cierran el comedor, así que nos vamos a cenar con David y Carol. Leticia e Irene bajan más tarde y se sientan en otra mesa.  Ya hemos reservado para mañana en Triacastela en el mismo albergue en el que tienen la reserva David y Carol, Complexo Xacobeo. Terminamos de cenar, echamos un ratito y nos vamos a dormir. El «inglesito» no para de moverse durante toda la noche, sobre todo al principio. A las chicas les da la risa. Yo caigo redonda en breve y no me entero de más pero parece ser que el tipo se ha pasado toda la noche peleándose con sus fantasmas.

Al día siguiente

FOTOGRAFÍAS DE LA ETAPA:

Top